sábado, 8 de diciembre de 2012

"I THOUGHT THIS WAS AMERICA"

Observando la cultura de nuestra preciosa y afamada isla me doy cuenta de que cada día más el puertorriqueño se hunde en un abismo sin fin de bochinches, burlas extremas y falta de educación. Entonces, en ese momento en que todos se dan cuenta que hoy día ser puertorriqueño es sinónimo a ser cafre, usar metedeos y caminar por Walmart con camisas de Tweety, queremos irnos para otro país. Preferiblemente para la tierra de las oportunidades, donde todo es hermoso y  donde una vez llegas al aeropuerto Mickey Mouse y Blanca Nieves te reciben: Estados Unidos de América. Pero la verdad es que el puertorriqueño es tan egocentrista que no se da cuenta de que todo el mundo está igual. Basta con mirar a los chinos y los japoneses. Esos cabrones sí que tienen una mente bien jodía pero, sin embargo, son una máquina de hacer dinero y enriquecer cada día más a los ricos de sus respectivos países.


Leyendo sobre los bochinches de La Comay, el asesinato de José Enrique, sobre Pedro Julio y cómo a este individuo le encanta la pauta donde quiera que la encuentre, inclusive aunque sea esperando con los dedos cruzados a que dijeran que José Enrique era gay para así poder proclamar otro crimen de odio, me he dado cuenta que cada día que pasa la gente de esta isla es más ignorante. Campañas como la que hicieron de "Boicot a La Comay" tal vez sean la causante del porqué Puerto Rico se hunde cada día más. Claro que estoy de acuerdo en que el asesinato de José Enrique fue una injusticia y que deben de procesar a estos delincuentes con las mayores penas. Aún así pienso que "Rueda Como Susan" tenía un mejor propósito que el maldito "boicot", que tanto ha dado de qué hablar. Siento como si estuviésemos en el proceso de elecciones todavía y que este boicot es una simple campaña engañosa, al igual que lo fue el grupo Alerta Progresista que lo único que hacían era sacar trapitos sucios (después se quejan de La Comay). Yo siempre he estado en contra de Kobbo Santarrosa y de La Comay, antes La Condesa del Bochinche por el Show de las 12, pero no veo el propósito de este boicot. Realmente, no lo veo. Nadie le hizo un boicot al Gobernador cuando mandó a los pupilos de Chicky Starr a entrarle a palos a los estudiantes de la UPR, que por cierto, son los únicos que se han atrevido a luchar por la libertad de expresión en esta isla. Nadie le ha hecho un boicot a La Comay por mentir, por mancillar y herir familias en este país, pero ahora matan a una persona que estaba en una calle que lo que se mueve es la prostitución, La Comay habla de ello y dice exactamente lo mismo que dijeron en las noticias con la excepción de que se atrevió a mencionar que en esa calle había prostitución por las noches (cosa que todos saben), y ya hay que boicotearla. Me pregunto la razón... ¿tendrá que ver con que el asesinado era publicista y, por lo tanto, tiene muchos conocidos que también lo son y se encargan de mover las masas para, con una muerte justificar el atropello a la libre expresión de Kobbo? No me malinterpreten, no estoy defendiendo las acciones de Kobbo. Lo que intento es pensar un poco más allá de lo que nos han mostrado. Hay quienes dicen que el fin justifica los medios... pero créanme que si sacan del aire a Kobbo eso va a abrir paso para sacar del aire a quien sea que, por ignorancia o por decir la verdad intente buscarle las siete patas al gato en algún programa televisado.

Pedro Julio aplaudiendo y pensando
qué chanclas debe comprar en Me Salvé
Siguiendo con la línea de pensamiento que me llevó a escribir esta entrada, quisiera también mencionar a Pedro Julio Serrano. Este individuo, distinguido por ser homosexual y luchar por derechos de la comunidad gay, y por su aspecto de loca chancletera de alguna mala barriada de Santurce, siempre está boconiando de que aboga por la libre expresión. Si no me equivoco, leí un comentario de él diciendo que sí aboga por la libre expresión pero que personas como Kobbo Santarrosa deben ser silenciadas. Recuerdo haberlo leído en su Twitter pero, aparentemente, para que no le cayeran veinte chinches encima borró el tweet. Si me quieren creer que lo leí, pues bien... si no me quieren creer me pueden lamber mis gigantescas bolas peludas. El punto es que, no. No se puede abogar por la libertad de expresión silenciando a otros. ¿Por qué me atrevo a decir ésto? No es la primera vez que este individuo censura y no publica uno de mis comentarios en su blog y al igual que a mi, se lo ha hecho a otros compañeros blogueros. Entonces, ¿de qué estamos hablando?


Poniendo un fin a las falacias que me atrevo a decir, no creo que la libertad de expresión se deba opacar por unas cuantas turbas con dinero y el poder de mover las masas. Poco a poco nos vamos dando cuenta de quiénes son estas personas y qué es lo que hacen gracias al internet, aunque el Gobierno quiera tomar control del mismo para mantenernos a nosotros, los blogueritos y las turbas con la boca cerrada. Siguiendo en mi viaje, no creo en Kobbo Santarrosa y no auspicio de ninguna forma su programa pero si vamos a matarnos por la libertad de expresión, matémonos por la libertad de expresión de TODOS y no sólo por la de algunos privilegiados. Yo creo que La Comay debió cancelarse hace mucho pero por las razones correctas: porque Kobbo es una basura de persona. No creo en silenciar a nadie, por más que duelan sus palabras porque, como mencioné, eso nos podría causar consecuencias negativas dentro de nuestra sociedad. No están boicoteando a Kobbo Santarrosa, están boicoteando la libertad de expresión.

sábado, 1 de diciembre de 2012

LIBRE

Pesadillas que se materializan:
realidad de cada día.
Sueños rotos, corazones perdidos:
voluntad del que vendría;
asombrosa su osadía
al renunciar a su obra.

Abejas, malditas, que vuelan rumbo al polen;
llegan a nuestras bocas y nosotros las vomitamos.
Desperdiciamos lo que no tenemos;
nos encerramos en lo que no podemos ser.
Vivimos mentiras y negamos la realidad.
Nos alimentamos de nuestros propios desperdicios.
Somos mentiras, mercadeo, un producto más.
Ser humano: su propia pesadilla.

Mientras seres obscuros, de maldad e infernales
asechan nuestras vidas, nuestros sueños y mentes,
la vida pasa frente a nosotros, recordándonos,
alimentándonos con mentiras, deseos reprimidos;
lo innegable que reprimimos día a día:
ser lo que ese niño quería.

Adoremos nuestros desastres,
el dios que creamos para nosotros.
Busquemos más ritos, más razones para odiar,
para así destrozarnos con sólo mirarnos.
Dulce veneno que soltamos por nuestra boca
pero el otro nos lo reversa y, qué pena...

Déjenme en este mundo de hielo donde no hay monstruos,
donde no hay dioses ni civilización; sólo hielo.
Déjenme, que la mentira se congela en hielo; se vuelven trozos.
Que la memoria sólo sea agua derretida cuando llegue el fin.
Que la soledad nunca me abandone, como ustedes.
Vayan y destruyan sus vidas, sus hogares, sus familias,
sus verdades y mentiras con una sola palabra;
destruyan su reputación con sólo un secreto.
Inunden sus cabezas de mentiras creadas,
de relaciones desastrosas y aventuras contagiosas.
Destruyan todo y no dejen nada a salvo.
Destruyan todo y que nunca se sepa lo que es verdad;
que nunca se sepa lo que es ser libre.

domingo, 25 de noviembre de 2012

MÁS PEQUEÑO

Todo es más pequeño o menos grande.
Me pierdo entre pensamientos que no sé si eran míos en algún momento.
Igual, entre frases y mitos, entre disturbios y palabras sin sentido me muevo,
y el recuerdo de lo que alguna vez fui sigue ahí, metiéndose entre las sábanas.
Aún así, todo es más pequeño de lo que solía ser.

No es mi culpa que yo ande en Marte o usted en la Luna.
No es mi culpa ser un misántropo, es de la humanidad en general.
Y aguantar la grandeza que existe en mí o la pequeñez de la humanidad es imposible;
las olas siempre vienen y van, igual que la espuma, pero la arena siempre está ahí.
Seca o mojada.

Mi cuerpo, detestable, se encoje por arrugas.
En mis ojos puedes observar algo de ti que no te atreves a aceptar; igual ahí estará.
En mi sonrisa... ¿qué sonrisa? Lo único que se refleja es lo que quieras;
y mi ceño fruncido me causa más dolores que la incomodidad que sientes al verlo.
¿Piensas que quiero ser así? Por mí sería ignorante.
Por mí, yo sería uno más del montón que pretende ser algo que no es;
un optimista que te aconseja y te deja saber lo mucho que el esfuerzo te lleva a tu meta.
Por mí sería otro psicópata más en nuestra sociedad,
uno de los mejores; la palabra “optimismo” no podría describirme.
Pero soy lo que soy y por más que lo intente no lo puedo cambiar.

Sería consciente, amable, decisivo y amistoso;
sería un líder, más estable, sencillo y amoroso.
No tendría problemas en llegar a la luna y volver con ella en la mano
pero mi naturaleza realista me prohíbe ser tu aliado.
Quisiera ser un mar de abrazos y bailes... pero la estupidez me aparta a un lado.

Al final desaparezco entre las sombras
porque lo que nadie entiende, nadie lo aprueba;
porque aunque entiendas, no lo aceptas.
Al final dejo un rastro en tu memoria
pero no lo enfrentas, lo ignoras.
No eres menos que yo pero estás muy lejos de llegar a ser mayor.
Lo único que te somete a la estupidez diaria de tu vida es tu máscara.
Una vez la remuevas verás que el mundo no es más grande sino más pequeño.

jueves, 25 de octubre de 2012

MARES DE MENTIRAS

No hay nada poético en el viento,
tampoco lo hay en las hojas que se mueven por su andar.
No hay nada poético en unos labios,
donde yacen los males; se sumergen en su paladar.

Si estuviese la Luna cerca le diría que no hay tiempo que perder;
llega la mañana y con ella una máscara de vida.

Por todo vivo, y vivo cada instante como si fuese el último.
Olvido... olvido todo y cada instante para tener un momento nuevo.
Respiro, y respiro todo el aire como si quisiera escapar de mi cuerpo.
Sonrío, pero siempre en mi mente para guardar mi felicidad en mí.

Y las mentiras... mentiras serán porque no habrá verdad que las cubra.
Sobre mil mares de palabras naces sin saber qué significa cada una de ellas.

martes, 23 de octubre de 2012

MOMENTOS

Un banco... de días y de noches.
Guardamos y guardamos; sin mostrar nada.
Horas, minutos, segundos... y, ¿para qué esperar más?

Lo horroroso de un mundo con nuestra estética está en sí mismo.
Nuestro lenguaje corporal y hablado son sólo mentiras.

Los vampiros de los cuentos somos nosotros,
alimentándonos de ilusiones, de fantasías y cuentos;
tomando cada palabra como gota de conocimiento.
Los intrusos estamos encerrados en nuestros cuerpos.

Las fantasías de alguna vez ya son realidad.
Los monstruos de nuestras pesadillas caminan en la calle.
Nuestros peores miedos están a flor de piel
pero la piel desapareció con nuestro "ser".

Me olvido de todo por un momento, mirando la Luna.
Olvido las penas, la alegría, el malhumor... y todo está bien.
Pero cuando despierto es otro día y hasta la noche no vuelve a salir.