
Lágrimas rojas sobre su suave mejilla;
Lápidas frías y llenas de horror
Que dejan tranquila a María y su amor.
Sella tu pacto de sangre y dolor,
Deja que viva en tu cuerpo su alma.
Siente el dolor, múltiples risas de muerte
Y deshazte de ese cuerpo sin forma.
Su cuerpo ahora en ti; luce mejor.
Ahora sus clientes tendrán que pagar,
Pagar con dolor, sangre y terror;
dejar la piel pegada al temor.
Dulce María Isabel, ahora vives.
Toma venganza, sin tomar el amargo sabor.
Déjalos sin aire, como solías hacer;
No de placer esta vez.
¿Que dirán al ver que vuelves ahora?
¡Querrán acostarse con tu hermoso cuerpo!,
Vivir lo que vivían en tus tiempos;
Tomar de tus jugos sagrados.
Ser el centro de tu vida, y placer;,
Placer fingido por tantos años,
Placer que nunca tuviste
Placer que habrá hasta hacer daño.
Serán enterrados, como tu;
Serán olvidados, como te olvidaron.
Seré yo el que este ahí,
Seré yo el que siempre te ame...
Recuerdos del 9 de febrero de 2007
Sombrío, pero profundo.
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