viernes, 8 de febrero de 2013

LA CULPA ES HUÉRFANA

En un intento absurdo de llamar a esta realidad "vida" vuelvo a escribir una vez más. Esta vez, como quinceañera que escribe en su diario todos los intentos extraños que hizo para provocar un acercamiento con ese otro adolescente de escuela intermedia sin saber que la atracción es recíproca pero ninguno de los dos es claro en el asunto, quisiera expresar algunos de los pensamientos que tengo sobre nuestra tan preciada y hermosa "sociedad".

Una sociedad, en definición es un "conjunto de personas que se relacionan organizadamente y que pertenecen a un lugar determinado o tienen características en común". El término también puede atribuirse a un grupo de personas con una cultura en común, costumbres y estilo de vida. Dejándome llevar por los significados puedo llegar a la conclusión de que en Puerto Rico puede que existan varias sociedades... o simplemente puede ser una sola sociedad llena de salvajes y como el salvajismo es lo que tenemos en común, de cierta forma nos podemos llamar "sociedad".


Muchos creen que la situación actual de Puerto Rico se puede resolver con la educación. Estoy de acuerdo pero no creo que la educación sea suficiente. Si hay algo que aprendí muy bien y de lo que, tanto mi familia como yo somos producto de ello, es que la disciplina es parte esencial en la crianza de un ser humano. Puede haber un ser humano disciplinado pero sin educación que se comporte mejor que otro "bien educado" (en el ámbito académico) pero sin disciplina. Es responsabilidad de los padres disciplinar a sus hijos, enseñarle los valores y darles un ejemplo de lo que verdaderamente debe ser un ser humano. Lo que pasa hoy en día es que las escuelas y los colegios tienen una función adicional a la de educar a los estudiantes: son centros de cuido de niños y adolescentes. Los padres se molestan si en la escuela hubo un problema y tienen que despachar a sus hijos temprano pero no es por la educación del hijo, es porque no tienen madera de padres y hasta les molesta la presencia de sus hijos cuando están libres. Están locos por que se acaben las vacaciones para mandar a sus hijos para la escuela y así tener un descanso. Claro, no estoy diciendo que la tarea de padre es una fácil pero creo que los padres tienen que aprender a ser lo que son realmente: padres. Son los ejemplos que sus hijos van a seguir. Ustedes son los que están criando la próxima sociedad que, por cierto, cada vez va de mal en peor. En vez de mejorar vamos en decadencia. Le echan la culpa al Dpto. de Educación que aunque no es uno perfecto (lean bien lo siguiente) no son los responsables de que sus hijos sean unos hijueputas. Usted es el responsable como padre. Y si usted es una buena persona y por alguna razón su hijo es un psicópata, llévelo a un psicólogo y no prolongue el problema.

Anteriormente había escrito sobre este tema y había mencionado algunos de estos puntos pero no me canso de escribir y hablar sobre el tema porque de alguna forma tienen que entender. El ser humano es experto en echar culpas y cuando tiene la culpa de algo que no quiere reconocer también es experto en buscar culpables. En Puerto Rico se le echa la culpa al Gobierno, a la Policía, a las escuelas, a los maestros y hasta a los que cortan el césped en la carretera por alguna piedrita que le calló en el cristal de tu auto aún cuando hay otra calle por donde puede pasar pero decidiste pasar por ahí porque tienes unos cojones más grandes que los de King Kong. ¿Cuándo vamos a aceptar la responsabilidad que nos corresponde como individuos? Una persona que acepta la culpa de algo es una mejor persona, pero como en Puerto Rico "la culpa es huérfana", entonces nos dirigimos a ser mejores peores personas cada día.

Hoy decidí escribir sobre ésto porque creo que la vez anterior fue un mensaje incompleto. Mi idea es que el ser humano aprenda a ser un mejor ser humano. Cada puertorriqueño debe empezar a aceptar su culpa y dejar atrás ese refrán tan famoso. Somos expertos en criticar pero no nos miramos nosotros mismos. Somos expertos en señalar fallas pero no hacemos nada por corregirlas. Creo que si todos se proponen a ser mejores seres humanos podríamos llegar a tener una sociedad de verdad y dejar el salvajismo atrás. Podría llevarnos hasta a tomar acción en contra de la criminalidad y de la corrupción que acapara nuestro país.

Por último y no menos importante, no sean cabrones. Sean mejores seres humanos. No saben cuánto odio sus cabronerías y pendejaces de nenes chiquitos. Tomen responsabilidad sobre sus acciones. Intente educarse y ser disciplinados, sobre todo. Educarse no es sentarse a leer libros de ciencia, es aprender a pensar sobre lo que aprendes; analizar y razonar. ¿Quieren un cambio?, entonces hagan el fucking cambio. Actúen. Dejar a las basuras de seres humanos de la sociedad en la que vivimos tomar control de todo es lo mismo que ser igual que ellos. No hacer nada por un cambio es igual o peor que la conducta retardada de los anormales seres humanos de los cuales vivimos rodeados. ¿Deben morir? Sí... y pronto. Pero hasta que no se maten entre ellos mismos como las ratas salvajes que son debemos aprender a convivir y a dar ejemplo de que somos seres pensantes y actuamos por lo que queremos.

Saludos, cabrones, 

El Misántropo de su "Timeline"

martes, 1 de enero de 2013

2013 AFUEGO

Hoy llego como como araña tirando telaraña y hablando como siempre, con mucha musaraña. Con bolitas de humo, creando nubes blancas porque en Bayamordor no existe ná' de control y cuando llega año viejo disparamos a todos esos corvejos que se pasan en motoritas, jodiéndo y con sus neveritas repletas de Metrallas pa' pasarse de la raya.

Anoche había un humentín que por Changó que eran tiros pues en La Isla De La Muerte hasta Santa está bien algarete porque en su trineo pasa por La Perla y en una cuneta se ve metiéndose manteca hasta por la nariz, con los duendes, bien feliz. Los duendes que buscan sangre, no se ven porque son enanos. Son enanos de esos satánicos, haciendo rituales de sangre; cagándose en tu madre, fumando pasto, metiéndose perico buscaron a Santini y huelieron desde su dedito. El deíto estaba chiquitito, estaba todo mojadito y se jodió todo el perico por culpa del semen de Santini. Se les vino en la cara y con una risa malvada vino Sandy Claws y le arrancó el bicho con sus garras. Porque es Navidad, tiempo de alegría y felicidad, de tirar tiros y de duendes drogar, hacer orgías y bailar el Gangnam Style.

Que bailen las gorditas con las donas de Krispy Kreme. Que lluevan toas las balas que nos vamos hoy de vacilón, de reggaetón, de maleantón, de caltón y tirando huevos por el balcón. Malianteo, chingoteo, las jevas mamando y nosotros dando deo'. Con máscaras de humo corremos como putas porque el agua viene; ¡que papi no se entere! Malianteo, sobeteo, las gérlas culiando y nosotros bien afuego. Las bolitas de humo que tiramos por la calle son por el agua que viene; ¡que Dios reparta suerte!

Después, como putas vietnamitas en la guerra de Vietnam, nos llenamos de hijos de desconocidos y al Gobierno vamos a buscar pa' que nos ayude, a las nenas con los cupones y a los nenes pa' que tanto no nos vayan a poner a pagar. Nos jodimos. Año 2013: misma mierda, mismo destino.

Nube de Humo en Bayamón 12/31/2012

domingo, 30 de diciembre de 2012

EL NIÑO QUE PUDO VOLAR

Erase una vez un niño como de siete años de edad que, por incomprensible que parezca la vida le parecía aburrida fuera de la televisión. Si lo dejaban se amanecía viendo Thundercats, Force G, Spiderman o a Súper Ratón y como en su casa no había “Cable TV” tenía que esperar a los sábados de Telecómicas para verlos y reírse diciendo qué hubiese hecho mejor para ganar en las competencias de super nintendo. También jugaba mucho. Jugaba a ser Batman y se ponía una camisa como si fuese una capa; la misma camisa que usaba para dar vueltas en su bicicleta y decir que era Súper Ratón.

El niño fue creciendo y aprendiendo que la homosexualidad y la música “mundana” eran cosas inaceptables, así que sólo le bastó con ver a un niño afeminado cantando “Sopa de Caracol” para predicarle la palabra de Dios. Le dijo: “oye, esa música no le gusta a Papa Dios”, a lo que el niño afeminado le contestó con un “ay, a mi no me importa”. Sólo con eso bastó para llenarse de la ira del Cristo que le enseñaban en la escuelita bíblica, lo miró con desprecio y le dijo: “ah, ¿no te importa?”, seguido por un puño en el abdomen del pobre niño afeminado. Luego le dio la espalda dejándolo sobándose la barriga y se volvió a formar en la fila en la que estaba para salir del salón al patio. Cuando llegó a su casa se lo contó a su hermano mayor con emoción. Lo que no sabía ese niño era que su hermano mayor era homosexual y todavía “nadie en su familia” lo sabía. Así que se buscó la pela del siglo y el estar cuatro horas sentado en un pupitre que había al lado de la cocina de su casa porque su hermano mayor lo delató con su madre.

A pesar de todo era un niño ejemplar. Las maestras siempre lo cogían como ejemplo para cualquier cosa. ¿Calificaciones? De las más altas. ¿Conducta? Perfecta. Nadie creía nada malo de él, así que se burlaba de los demás cuando las maestras no miraban. Le tenían tanta confianza que cuando las “misis” se iban al baño o a hacer algo fuera del salón lo dejaban velando a los estudiantes que hablaran y se portaran mal. El niño apuntaba a cada compañerito que hablara o molestara a otro; a veces los apuntaba sólo por molestarlos y cuando la maestra volvía los borraba a todos. Bueno, a veces dejaba a quienes le cayeran mal para que los jalaran por las patillas. Otras veces sólo decidía dejar alguno que otro, al azar, por eso de sonreír cuando la maestra volviera o decir que hacía su trabajo bien porque, ¡alguien tuvo que haber hablado aunque sea! Era demasiado sospechoso. Igual de sospechoso que sacar perfecto en un examen de la Tabla Periódica. Ese niño hacía trampa en esos porque no quería aprenderse tantas cosas de memoria pero dejaba alguna que otra mal por eso de que no fuese tan obvia su trampa.

Por otro lado, el niño no entendía algunas cosas (como mencioné al principio) y algunas cosas regulares le parecían aburridas. Por ejemplo: ir a la iglesia. ¿A qué niño le parece divertido sentarse a escuchar a un predicador y casi sin entender de qué habla? A los niños lo que les gusta es jugar con muñequitos y pendejaces que los entretengan, no escuchar a un fucking predicador los martes, miércoles, jueves, algunos viernes y los domingos por la mañana y por la noche. Y ni se diga nada de los cultos de oración que hacían algunos lunes, madrugar a las cinco de la mañana para ir a “orar” al altar o desvelarse en una “vigilia” porque a algún tremendo ser humano se le ocurrió que estar desde las seis de la tarde de un día hasta las seis de la mañana del siguiente era algo que agradaba a Dios de una forma bien espectacular. Tampoco se mencionen los ayunos...

Entre las cosas que no entendía había un “tratado” de esos negritos que repartía la Sociedad Bíblica de PR que contaba una historia de una pareja de ancianos que les gustaba hacer obras de caridad, donar dinero a niños pobres, alimentar a los vagabundos, etc. Un día esos ancianos iban en un avión rumbo a alguna de las obras en las que participaban y el avión se estrelló, murieron y fueron al infierno. El niño dudoso de lo que acababa de leer llega al final de la historia donde explican el porqué la pareja de ancianos no fue al cielo y era porque no habían aceptado a Cristo en su corazón. El niño le preguntó a su padre que si eso era cierto y su padre le contestó que sí porque la Biblia dice que no sólo por obras el hombre es salvo sino también por la fe. El niño le dijo: “pero si no eran malos, ni asesinos, era gente buena”, a lo que su padre le dijo lo mismo nuevamente. Quedó sin entender.

De la iglesia dudaba tanto que a veces se quedaba dormido pidiendo perdón a Dios y rogándole que si llegaba mientras dormía que se lo llevara al cielo. Su fe iba creciendo y disminuyendo con el tiempo. Crecía porque entendía la fe. Disminuía al ver que la iglesia era un negocio y una mentira (la iglesia que existe actualmente) pero no podía hacer nada. Estaba atrapado entre la verdad y la mentira; el engaño y el verdadero significado. Se enfurecía. Pero si eso le molestaba más se molestaba cuando su quería ver a su hermano mayor y sus padres le decían: “con él ni de aquí a la farmacia” (eran demasiado originales como para decir el famoso “ni de aquí a la esquina”). Simplemente no entendía el porqué. ¿Por qué su hermano se fue de su casa a tan temprana edad y no lo volvería a ver? ¿Por qué sus padres no querían que lo vieran? Resignado, el niño dibujó su propia cara en un papel como de tamaño 2x2, se lo entregó a su hermano mayor antes de irse y le dijo que ese era él por si acaso quería verlo.

En ocasiones el niño se molestaba tanto con todos y con todo, en especial con Dios porque nunca le respondía ninguna oración ni le hablaba como decían los demás en la iglesia que Dios les hablaba y como decían su madre y su padre que lo escuchaban, que intentaba hacer ritos satánicos y entre una ola de casquetas y potes de shampú el enojo se le calmaba. Aún así, no entendía por qué Dios no le acababa de hablar. Coño, es que si le habla a otros, ¿por qué a él no? ¿Por qué si Dios me quiere decir algo no me lo dice a mi pero sí a fulanito o menganito que es pastor o evangelista? ¿Es que Dios tiene que hacer las cosas en público? ¿Dios no le puede hablar a uno solo? ¿Tiene que ser al frente de muchos extraños y conocidos para hacerte pasar un bochorno? Se asustaba pero también le daba más enojo. Pensaba que era un pecador que no tenía salvación, que había blasfemado contra el espíritu santo y que por eso nunca iba a ser salvo. Se obsesionaba tanto con su salvación y no entendía tantas cosas que a veces pensaba en el suicidio y lo único que lo detenía era pensar que pararía en el infierno.

Un día después de ver a Edward Scissorhands se puso muy triste por Edward. Le pichó pa'l carajo a la tristeza, se puso una camisa en el cuello y se tiró del segundo piso de su litera. Sin haber podido volar decidió meter un tenedor en un enchufe de electricidad. Como quien se mete un pase de perico seguido de un ciclón, pudo volar.

sábado, 8 de diciembre de 2012

"I THOUGHT THIS WAS AMERICA"

Observando la cultura de nuestra preciosa y afamada isla me doy cuenta de que cada día más el puertorriqueño se hunde en un abismo sin fin de bochinches, burlas extremas y falta de educación. Entonces, en ese momento en que todos se dan cuenta que hoy día ser puertorriqueño es sinónimo a ser cafre, usar metedeos y caminar por Walmart con camisas de Tweety, queremos irnos para otro país. Preferiblemente para la tierra de las oportunidades, donde todo es hermoso y  donde una vez llegas al aeropuerto Mickey Mouse y Blanca Nieves te reciben: Estados Unidos de América. Pero la verdad es que el puertorriqueño es tan egocentrista que no se da cuenta de que todo el mundo está igual. Basta con mirar a los chinos y los japoneses. Esos cabrones sí que tienen una mente bien jodía pero, sin embargo, son una máquina de hacer dinero y enriquecer cada día más a los ricos de sus respectivos países.


Leyendo sobre los bochinches de La Comay, el asesinato de José Enrique, sobre Pedro Julio y cómo a este individuo le encanta la pauta donde quiera que la encuentre, inclusive aunque sea esperando con los dedos cruzados a que dijeran que José Enrique era gay para así poder proclamar otro crimen de odio, me he dado cuenta que cada día que pasa la gente de esta isla es más ignorante. Campañas como la que hicieron de "Boicot a La Comay" tal vez sean la causante del porqué Puerto Rico se hunde cada día más. Claro que estoy de acuerdo en que el asesinato de José Enrique fue una injusticia y que deben de procesar a estos delincuentes con las mayores penas. Aún así pienso que "Rueda Como Susan" tenía un mejor propósito que el maldito "boicot", que tanto ha dado de qué hablar. Siento como si estuviésemos en el proceso de elecciones todavía y que este boicot es una simple campaña engañosa, al igual que lo fue el grupo Alerta Progresista que lo único que hacían era sacar trapitos sucios (después se quejan de La Comay). Yo siempre he estado en contra de Kobbo Santarrosa y de La Comay, antes La Condesa del Bochinche por el Show de las 12, pero no veo el propósito de este boicot. Realmente, no lo veo. Nadie le hizo un boicot al Gobernador cuando mandó a los pupilos de Chicky Starr a entrarle a palos a los estudiantes de la UPR, que por cierto, son los únicos que se han atrevido a luchar por la libertad de expresión en esta isla. Nadie le ha hecho un boicot a La Comay por mentir, por mancillar y herir familias en este país, pero ahora matan a una persona que estaba en una calle que lo que se mueve es la prostitución, La Comay habla de ello y dice exactamente lo mismo que dijeron en las noticias con la excepción de que se atrevió a mencionar que en esa calle había prostitución por las noches (cosa que todos saben), y ya hay que boicotearla. Me pregunto la razón... ¿tendrá que ver con que el asesinado era publicista y, por lo tanto, tiene muchos conocidos que también lo son y se encargan de mover las masas para, con una muerte justificar el atropello a la libre expresión de Kobbo? No me malinterpreten, no estoy defendiendo las acciones de Kobbo. Lo que intento es pensar un poco más allá de lo que nos han mostrado. Hay quienes dicen que el fin justifica los medios... pero créanme que si sacan del aire a Kobbo eso va a abrir paso para sacar del aire a quien sea que, por ignorancia o por decir la verdad intente buscarle las siete patas al gato en algún programa televisado.

Pedro Julio aplaudiendo y pensando
qué chanclas debe comprar en Me Salvé
Siguiendo con la línea de pensamiento que me llevó a escribir esta entrada, quisiera también mencionar a Pedro Julio Serrano. Este individuo, distinguido por ser homosexual y luchar por derechos de la comunidad gay, y por su aspecto de loca chancletera de alguna mala barriada de Santurce, siempre está boconiando de que aboga por la libre expresión. Si no me equivoco, leí un comentario de él diciendo que sí aboga por la libre expresión pero que personas como Kobbo Santarrosa deben ser silenciadas. Recuerdo haberlo leído en su Twitter pero, aparentemente, para que no le cayeran veinte chinches encima borró el tweet. Si me quieren creer que lo leí, pues bien... si no me quieren creer me pueden lamber mis gigantescas bolas peludas. El punto es que, no. No se puede abogar por la libertad de expresión silenciando a otros. ¿Por qué me atrevo a decir ésto? No es la primera vez que este individuo censura y no publica uno de mis comentarios en su blog y al igual que a mi, se lo ha hecho a otros compañeros blogueros. Entonces, ¿de qué estamos hablando?


Poniendo un fin a las falacias que me atrevo a decir, no creo que la libertad de expresión se deba opacar por unas cuantas turbas con dinero y el poder de mover las masas. Poco a poco nos vamos dando cuenta de quiénes son estas personas y qué es lo que hacen gracias al internet, aunque el Gobierno quiera tomar control del mismo para mantenernos a nosotros, los blogueritos y las turbas con la boca cerrada. Siguiendo en mi viaje, no creo en Kobbo Santarrosa y no auspicio de ninguna forma su programa pero si vamos a matarnos por la libertad de expresión, matémonos por la libertad de expresión de TODOS y no sólo por la de algunos privilegiados. Yo creo que La Comay debió cancelarse hace mucho pero por las razones correctas: porque Kobbo es una basura de persona. No creo en silenciar a nadie, por más que duelan sus palabras porque, como mencioné, eso nos podría causar consecuencias negativas dentro de nuestra sociedad. No están boicoteando a Kobbo Santarrosa, están boicoteando la libertad de expresión.